La trampa de la semántica

El mismo término puede significar cosas distintas para cada miembro del equipo. La trampa de la semántica nos recuerda que suponer que todos entienden igual es el primer paso para el desencuentro.
Hace una semana publiqué la segunda encuesta en LinkedIn de la trilogía #El Líder como Comunicador Consciente, la pregunta era: Si necesitas presentar un informe y tienes un plazo de 30 días, ¿en qué día lo presentas? Las opciones eran tres: 1- cuando termine 2- el día 30 3- En un periodo menor a 30 días.
El objetivo de esta pregunta era visibilizar lo que denominaré “la trampa de la semántica”, que consiste en creer que para todo el equipo las palabras tienen el mismo significado, en este caso era la palabra plazo, y resulta que depende de quien sea el interlocutor que esta palabra cobrará significados diferentes. Si es el Gerente de Administración, el término plazo no significa 30 días bajo ningún concepto, lo necesita lo más pronto posible, que lo haga ya y lo entregue urgente, en cambio si hablamos con el líder de equipo, el plazo también es importante, pero como conoce la dinámica del grupo y sabe que hay que establecer prioridades, el entendimiento del término plazo es un periodo monitoreable por ejemplo entre el día 1 y 25. Por último, si hablamos con el equipo que tiene muchas actividades con “plazos” puede significar un periodo literal de 30 días que se cumple el día 30 a las 00.00.
Por lo tanto y para no caer en la trampa de semántica, siguiendo mi post anterior, además de organizar sintácticamente el pedido de cumplimiento de plazos, debemos chequear por ejemplo en este caso, que el término “plazo” significa la misma cantidad de días para todas las personas a quienes va dirigido el mensaje, porque “suponer” es el caer en la trama semántica.